CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA
POESÍA VANGUARDISTA
Las palabras futuristas en
libertad de F.Marinetti-Milán-1919
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La poesía vanguardista
derrumba diversas características que la poesía había mantenido durante
mucho tiempo.
Temática de la
poesía vanguardista: Para el vanguardismo no hay temas que puedan ser o no ser poéticos.
Cualquier acontecimiento u objeto puede ser motivo de un poema. Tenemos,
entonces, poemas al ascensor, al dolor de estómago o poemas hechos con recortes
de los periódicos o de diálogos escuchados en la calle.
Liberación de las
formas recibidas: La poesía vanguardista se
caracteriza porque abandona los metros regulares y las rimas, para imponer el
verso libre. Además, los poetas vanguardistas han trabajado con la disposición
de los versos en la página e incluso han hecho poemas visuales. También han
desdeñado la división entre poesía y prosa y, muchos de ellos, han practicado
una prosa poética.
En este retrato de Paul Ëluard,
realizado por Salvador Dalí, no se retrata solamente l aspecto físico del
poeta, sino que se trata de plasmar sus obsesiones mediante objetos
metafóricos (un león, manos, hormigas, paisaje desolado, etc.)
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El extrañamiento: para conmover la percepción automatizada del
lector, los vanguardistas se valieron de diversas prácticas y
procedimiento. Como dijo el crítico ruso Victor Shklovski, "no se llama al
objeto por su nombre, sino que se lo describe como si se lo viera por primera
vez".
CÓMO LEER LAS IMÁGENES
POÉTICAS
Cómo leer las imágenes
poéticas es una de las preguntas más difíciles de contestar y ninguna respuesta
puede considerarse definitiva. Al leer un poema, participamos activamente y
pensamos con y a través de las imágenes. Con la esperanza de
comprender mejor el poema, explicamos las imágenes, empleando paráfrasis;
aunque tengamos la certeza de no poder agotar sus sentidos y siempre debamos
volver al poema, porque la fuerza verbal de las imágenes va más allá de las
interpretaciones.
Para leer los poemas,
entonces, definiremos las imágenes según los siguientes ejes:
Lo
literal, lo metafórico, lo metonímico
Se hace uso literal del
lenguaje cuando las palabras tienen un sentido propio y exacto y no poseen un
sentido figurado, por ejemplo: "tengo los dientes mal y debo ir al
dentista". Pero cuando alguien dice que "nos encontramos en la boca
del subte", a nadie se le ocurriría sugerir que "a esa boca le hace
falta un dentista" ( lo que sería interpretar la palabra
"boca" en un sentido literal sacándola de contexto).
A menudo recurrimos a la
semejanza para referimos a ciertas cosas o acontecimientos. Utilizamos una metáfora cuando sustituimos un término por
otro, entre los cuales se ha percibido cierta semejanza. Este uso lo hacemos
continuamente en la vida cotidiana. Por ejemplo, cuando alguien pide una
medialuna, generalmente le responden: "¿de grasa o de manteca?" y
nunca "¡el hombre llegó a la Luna pero de ahí a traerla!".
Finalmente, los edificios altos no se llaman "rascacielos" porque el
cielo necesite que lo rasquen. En la metáfora se dice una cosa por otra.
Otro modo de utilizar la
semejanza en el lenguaje aparece en la metonimia.
La metonimia está basada en una relación de contigüidad, de algo
próximo o adyacente. "Labios", por ejemplo, funciona como metonimia
de cuerpo o "flauta", de música.
2 - El término relacionante
Entre los dos términos que
forman la imagen (boca-entrada del subte o factura-astro) siempre hay un término
relacionante. Este término que pone en relación los diferentes elementos de
una imagen depende de las interpretaciones, pero se pueden utilizar, fundamentalmente,
dos criterios:
a) Las propiedades similares
o comunes de los objetos.
b) Las cualidades
sensoriales que evocan las palabras y que permiten relacionarlas. Las imágenes
poéticas suelen ser predominantemente visuales, pero también las hay sonoras,
táctiles, olfativas y gustativas. Cuando se combinan dos o más cualidades se
produce lo que se llama una sinestesia.
3- Sintaxis de
las imágenes
En un poema, cada imagen
puede vincularse a otra del mismo poema. Estas relaciones pueden ser de repetición,
contraste, paralelismo, oposición o superposición. Las imágenes instauran
series de sentido a partir de las relaciones que establecen entre sí.
¿CÓMO RECONOCER UN
POEMA VANGUARDISTA?
A continuación, veremos algunas señales que nos permiten identificar un texto de vanguardia. Antes de
pasar a ver estos modos de reconocimiento, hay que señalar dos cosas: en primer
lugar, que no puede decirse que un poema sea vanguardista porque su autor
perteneció alguna vez a las vanguardias. Hubo innumerables autores (como Jorge
Luis Borges, Pablo Neruda y el mismo César Vallejo) que pertenecieron durante
una época de su vida a las vanguardias pero que después las abandonaron. En
segundo lugar, estas características pueden darse todas juntas o por separado y
no siempre son suficientes para definir si un poema es o no de vanguardia.
Reconocimiento contextual. Hay un reconocimiento exterior al poema que
tiene que ver con la época en la que fue escrito, dónde fue publicado, si el
autor pertenecía a las vanguardias. Si bien esto indica que se trata de un
poeta vanguardista, nos dice muy poco sobre el poema.
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El nacimiento de los deseos
líquidos(1932, de Salvador Dalí
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Reconocimiento visual. A menudo, los poemas vanguardistas le otorgan
mucha importancia a la visualidad y a la espacialidad de la letra escrita. Uso
de versos esparcidos por la página, palabras que forman imágenes, utilización
de diferente tipos de letras.
Reconocimiento formal. Los poemas de vanguardia evitan las reglas
tradicionales del quehacer poético: la versificación regular, la rima, las formas
consagradas como el soneto. "Piedra negra sobre una piedra blanca",
de César Vallejo, un soneto con versos endecasílabos, no sería vanguardista,
aunque sí puede percibirse la herencia vanguardista en la audacia de las
imágenes o la violencia que se ejerce sobre el lenguaje (tan frecuente en este
autor).
Violencias sobre el lenguaje. La violencia sobre el lenguaje poético se
ejerce de dos maneras: o se introducen palabras ajenas al lenguaje poético o
se violan algunas reglas de la sintaxis. El primer caso es bastante frecuente
en las poesías de Oswald de Andrade y Oliverio Girondo; lo segundo se observa
claramente en los poemas de César Vallejo.
Caligramas:
OTRO NOCTURNO La luna, como la esfera luminosa del reloj de un edificio público.
¡Faroles enfermos de ictericia! ¡Faroles con gorras de “apache”, que fuman un cigarrillo en las esquinas!
¡Canto humilde y humillado de los mingitorios cansados de cantar!;Y silencio de las estrellas, sobre el asfalto humedecido!
¿Por qué, a veces, sentiremos una tristeza parecida a la de un par de
medias tirado en un rincón?, y ¿por qué, a veces, nos interesará tanto
el partido de pelota que el eco de nuestros pasos juega en la pared?
Noches en las que nos disimulamos bajo la sombra de los árboles, de
miedo de que las casas se despierten de pronto y nos vean pasar, y en
las que el único consuelo es la seguridad de que nuestra cama nos
espera, con las velas tendidas hacia un país mejor.
París, julio, 1921.

Oliverio Girondo
Las seis y lágrima
Justo a las seis,
en punto, vendrá a buscarte la ciudad
y esta vez quizá el apuro
no te deje ni lavarte los dientes.
Te busca día a día
con sus codos mojados,
sus ojeras de niebla,
sus manos temblorosas diciendo: ¡te devoro!
Para un golpe en la nuca de oficina,
para oxidarte todos los costados
y arollarte con su tren de piedra.
Te busca la ciudad
con sus alcantarillas espías,
sus torres de tic-tac echando humo,
su tristeza mordiéndote la lengua.
En el viaje, colgado de tu saco,
pensás en unas manos,
simplemente unos dedos,
que te roben los lápices,
te acaricien el pelo
y maten el reloj seis menos cinco.
Jorge Boccanera |
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